Vamos a exprimir, económicamente, la naranja

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Por: Manuel Macías Arango

Desde el 2001 se ha hablado sobre las nuevas oportunidades económicas que pueden ser aprovechadas al implementar estrategias y acciones que permitan obtener el mayor provecho posible de la economía creativa o economía naranja.

El problema es que no tenemos claro en qué consiste la llamada Economía Naranja, qué alcance tiene, cuál es su campo de acción, qué actividades están incluidas dentro de esta nueva economía y cómo obtener el mayor provecho de esta.En el año 2001, John Howkins acuñó por primera vez el término de economía creativa para aquellos sectores en los que el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual, por ejemplo: arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, TV y radio, y videojuegos. Es decir, es una economía basada en el talento, la propiedad intelectual, la conectividad y por supuesto, la herencia cultural.

En la actualización de la Agenda Interna de Productividad y Competitividad del Huila en el año 2015, se incorporó la economía creativa como nueva apuesta productiva y se dividió en dos grupos: “economía cultural”, incluye actividades orientadas al fortalecimiento, construcción y transmisión del patrimonio cultural a través de artes visuales, artes escénicas y espectáculos, gastronomía y turismo y patrimonio cultural material e inmaterial e “industrias culturales”, incorpora lo referente a creaciones funcionales, nuevos medios y software como diseño, software de contenido digital, agencias de noticias y otros servicios de información y publicidad digital.

En ese orden de ideas, el Huila cuenta desde hace 59 años con el Festival Folclórico, Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor, una continuación de las históricas Fiestas de San Juan y San Pedro de la época colonial. Nuestro festival es una clara muestra de lo que significa la “economía cultural”, en donde la cultura, a través de sus diferentes expresiones: música, danza, gastronomía, moda, etc. tiene todo el potencial de ser motor de desarrollo social y económico para las regiones.

Es tan importante el “San Pedro”, por su representatividad e identidad cultural, que el festival fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2006.Infortunadamente, el festival, a lo largo de su existencia, ha sido utilizado por varios gobiernos departamentales para propósitos politiqueros, clientelistas y electorales, desatendiendo la importancia cultural que tiene este, no solo para el Huila sino para la Nación.

Por tal razón, no se ha logrado aprovechar todas las oportunidades generadas por el festival en el marco de la economía naranja.En el año 2014, crearon Corposanpedro cuya misión principal es la gestión y articulación de esfuerzos entre los sectores público y privado, en pro de garantizar la protección, divulgación, promoción, financiación, ejecución y fortalecimiento del Festival de San Pedro.

Hoy se ve con preocupación que dicha misión no se ha cumplido a cabalidad, por el contrario, año tras año se escuchan quejas y reclamos sobre la falta de gestión, organización y cumplimiento de esta organización. El potencial de desarrollo a partir de las actividades culturales conexas al festival es inmenso. Cambiemos mejor la papaya por la naranja.