Chocó está en Paro y Santos no le para bolas

0

En Chocó la situación está difícil, son demasiadas las necesidades básicas insatisfechas (más del 70%), no se tienen vías de acceso dignas para la interconexión con el centro del país, no hay hospitales de alta complejidad, lo que hace que las tasas de mortalidad infantil y de madres gestantes sean las más altas. En todo el continente americano el Chocó, en cuanto a mortalidad materna e infantil, solo es superado por Haití.

Cansado de esta situación, en agosto del año pasado, los habitantes de los 30 municipios de este departamento se movilizaron masivamente durante 8 días, llamando la atención del Gobierno. En ese momento la negociación terminó con la firma de un acuerdo de 10 puntos básicos que permitirían al gobierno comenzar a suplir la deuda histórica con esta parte del país, que por décadas ha sido despensa de madera, oro y platino, pero donde pese a sus riquezas, sus habitantes viven en medio de la pobreza y de la pobreza extrema, por esa lógica extractivista y centralista de los muchos gobiernos que han pasado, entre ellos el del actual Presidente, y Nobel de Paz, Juan Manuel Santos Calderón.

Pero ha pasado el tiempo y el Gobierno no ha cumplido ni el 5% de aquello a lo que se comprometió hace 9 meses, por eso desde el pasado 10 de mayo el pueblo, con el liderazgo del Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó, decidió volcarse nuevamente a las calles en el denominado Gran Paro Cívico Departamental del Chocó, para presionar al Gobierno Nacional para que cumpla con lo acordado. Este es un paro más de los muchos que se han tenido que hacer en la historia de este departamento étnico acostumbrado a arrebatarle a punta de arengas al gobierno lo poco que tiene. Esta es una lucha que el pueblo Chocoano viene dando por más de 60 años: por el derecho a asuntos básicos que ya otras zonas del país han resuelto, como es contar con acueductos, hospitales, vías, empleo e infraestructura educativa de calidad, pero que allí en el Pacífico siguen siendo todavía un sueño por cumplir.

Hoy, 21 de mayo, que se celebra el Día de la Afrocolombianidad, cuando se conmemoran 166 años de la abolición de la esclavitud formal en Colombia, el pueblo Chocoano cumple ya 12 días en Paro indefinido, resistiendo, exigiendo y levantando su voz de manera pacífica, protestando para que el Gobierno Nacional por fin cumpla su palabra, y demuestre real interés en superar el racismo estructural que ha mantenido al Chocó sumido en la marginalidad, víctima de la corrupción y de la mala política.

Creo que en Colombia no habrá paz verdadera mientras haya inequidad social, por eso es momento de que los colombianos, no solamente los chocoanos, manifestemos nuestro apoyo a los habitantes del Chocó, para que no se sientan solos y el Gobierno los escuche.

Los chocoanos están en pie de lucha porque saben que sus reclamaciones son justas, y su cumplimiento es indispensable para salir de una vez por todas de la marginalidad.

Lo están diciendo todos los días con cánticos, arengas, marchas, obras de teatro callejero, cabildos abiertos, transmisiones en las que se enlazan todas sus emisoras, pero santos parece no escucharnos. Solo piden que se les trate de manera equitativa, que se garantice la construcción de las dos carreteras hacia Antioquia y hacia Risaralda que cuestan 720.000 millones de pesos; que construyan los hospitales de tercer y segundo nivel que necesita el Chocó, apenas por mencionar las más importantes de sus reclamaciones.

No puede ser que en escenarios internacionales nuestro presidente se ufane de apostarle a la Paz pero que veamos cosas en Colombia como que le dé la espalda al Chocó, lo ignore, menosprecie y subvalore, a un pueblo que le dio su voto de confianza en el plebiscito por la Paz.