Un café con Dios

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Los momentos difíciles de nuestras vidas nos enfrentan a diferentes juicios de valores, al análisis de resultados de las distintas empresas y batallas en las que nos hemos involucrado, hayan sido bien o mal ejecutadas, nos obligan a la recopilación del rol de actores invitados a construir con nosotros y su influencia exterior en nuestro éxito o fracaso y sin lugar a dudas es inevitable que invoquemos la palabra Dios, sea cual fuere la imagen que de Él tengamos como ser supremo, creador y responsable de todo aquello que ocurre en nuestro mundo.

No obstante quisiéramos siempre que Dios fuera el notario de nuestros anhelos, proyectos y caprichos, que convirtiera en realidad aquello que soñamos y que por arte de magia y con el menor esfuerzo se hiciera posible todo, que a nuestro juicio se solucionaran los problemas, que los resultados fueran de acuerdo a nuestro mortal entender, que el bien en la forma como lo concibamos triunfe sobre el mal que escenificamos en el accionar de los que piensan diferente a nosotros, en fin, que la vida se convierta en una película cuyo libreto sea el escrito por nosotros.

Sin embargo cuando las cosas no resultan como queremos nos convertimos en una especie de juez con superpoderes, al punto de llegar a juzgar el actuar divino y empezamos a analizar todo aquello que por fuera de nuestro alcance sucede y que consideramos incorrecto… debo confesarlo, es mi caso y me permito referirme a un episodio de tiempo muy cercano que me dio la respuesta que tanto esperaba a lo largo de mi vida.

En la tristeza y soledad de continuos acontecimientos adversos con el atrevimiento y arrogancia natural de un humano común y corriente, me pregunté ¿dónde está Dios? ¿Por qué tanta injusticia junta? y ¿por qué el común denominador de la vida es que quien obra sin escrúpulos y utilizando las más reprochables prácticas logra el triunfo que es esquivo a quien cumple los mandamientos de la vida terrenal?…me preguntaba por qué los pobres deben ser pobres y heredar eso de generación en generación, por qué la riqueza de unos pocos no puede ser distribuida para beneficio global de la humanidad, por qué los injustos van por la vida tranquilos disfrutando el botín de sus actos malvados y los justos soportando yugos, Por qué un ser que representa el amor, la igualdad y la justicia, puede permitir que sucedan tantas cosas malas en el universo que El creó, y en especial en el mundo que él decidió poblar con el hombre, que según las escrituras fue creado a imagen y semejanza del ser supremo.

En un momento de rebeldía extrema llegué a cuestionar por qué hoy no se manifiesta la presencia divina en nuestro mundo como sucedió en otros tiempos con José, Moisés, Salomón y otros tantos que con su ayuda lograron apaciguar las aguas y poner orden en sus comunidades… y fue cuando de manera soberbia pensé cuanto me gustaría encontrarme frente a frente con Dios, poder preguntarle por tantas cosas de este mundo, solicitarle explicación por las injusticias y padecimientos de la humanidad, que me dijera que mensaje transmitir a aquellos que sufren, que me indicara como actuar para hacer de este mundo algo mejor y que me transmitiera el conocimiento para poder enfrentar el futuro con optimismo sin importar lo difícil que puede ser el actual momento. En resumidas cuentas pensé como me gustaría poder compartir un café con Dios y en una o muchas tertulias poder tratar todos los temas que tengo en mente y disipar las dudas que me atormentan… a mi mente llegó la respuesta de Dios en los siguientes términos: Cuando quieras nos podemos tomar ese café que tanto deseas; sorprendido me hice otra pregunta: donde te puedo encontrar Dios y cuando es posible nuestro café? Dios me envió un mensaje final diciéndome, tú decides cuando tomarnos el café y me vas a encontrar en cada sitio que visites, solo es cuestión que quieras hablar, siempre he estado cerca de ti en diferentes formas: en el niño que limpia parabrisas en el semáforo, en el señor que vende dulces en la esquina, en la persona que te pide una moneda en la calle, en resumen me encontraras en la persona en que quieras verme…

Hoy lo tengo claro, el café que tanto soñé será una realidad y espero muy pronto escribir y compartir mi experiencia en mi Café con Dios.