Congresistas piden a Presidentes de Cámara y Senado iniciar cuanto antes sesiones en el Congreso

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Expresidente de la Cámara, Alejandro Carlos Chacón, acompañado de representantes liberales, piden a los presidentes de la Cámara, Carlos Cuenca Chaux y Senado Lidio García Tovar, iniciar cuanto antes sesiones en el Congreso.

Aquí el comunicado:

Conocidas son las afectaciones en materia sanitaria, social y económica por las que atraviesa el país por cuenta de la pandemia del Covid-19. Aun en las circunstancias más complejas, arriesgando sus vidas y la de sus familiares más cercanos, un grupo de compatriotas no ha cejado el desempeño de sus funciones.

Entre estos ciudadanos destacados se encuentran los profesionales de la salud, los empleados de centros de abastecimiento y personas comprometidas sin importar el riesgo futuro.

Ese valeroso esfuerzo de hombres y mujeres que no descansan en el cumplimiento de sus labores, el Congreso de la República no puede ser inferior a las necesidades y soluciones que demanda esta compleja situación. Prolongar la suspensión de sesiones socava la legítima arquitectura institucional del Estado Colombiano.

La democracia constitucional no puede desdibujarse, no debe limitarse por cuenta de interpretaciones que no gozan de relevancia jurídica ni que atienden el bien común y que tampoco reconocen la importancia del Congreso de la República.

El Congreso de la República ha sido el privilegiado y espacio de las grandes transformaciones del Estado. Incluso en medio de las más recias críticas, el Congreso de la
República ha asumido con denuedo los retos que la sociedad ha requerido. Esta coyuntura
convoca una vez más al planteamiento de alternativas audaces entre las que está la
disposición de los mecanismos tecnológicos idóneos para sesionar virtualmente de forma
inmediata.

No hay lugar para dudas ni claudicaciones democráticas. Desde las altas responsabilidades que asumimos como Representantes del titular de la soberanía a través del voto popular, debemos iniciar cuanto antes la discusión legislativa sin olvidar la importancia del control político.

Es la hora del espíritu gallardo y no de flaquezas institucionales.

Si bien el tan anunciado Decreto Presidencial 491 de 2020 contiene más ambigüedades que
certezas en lo tocante a las sesiones o reuniones no presenciales de los órganos colegiados, no
se puede desconocer que la Rama Legislativa goza autónomamente de fuerza legítima y
constitucional.

No resulta oportuno darle cabida a las confusas disposiciones del citado Decreto y menos a las interpretaciones de los soterrados malquerientes del Congreso de
la República.

Disposiciones confusas en tanto que al considerar que “las convocatorias
deberán realizarse de conformidad con los respectivos reglamentos” pareciera que más se
pretende impedir el funcionamiento del Congreso que de facilitar el mismo, toda vez que es de público conocimiento que la Ley 5ta de 1992 no contiene norma que se armonice con la necesidad y posibilidad de sesionar a través de plataformas virtuales.

Ahora bien, respetado señor Presidente y Vicepresidente, si existieron o existen dudas frente a la legalidad de la convocatoria de las sesiones virtuales, pudo elevarse o podrá elevarse una consulta al Honorable Consejo de Estado a través del Ministerio del Interior.

La respuesta de esa Alta Corporación garantizará que ustedes cuenten con los suficientes elementos de juicio para adoptar una decisión acertada y en atención a las necesidades del Estado Colombiano, pues según información de carácter científico el confinamiento o cuarentena podrá presentarse nuevamente después del 13 de abril, haciendo que la encrucijada institucional persista. Pero lo que no puede ocurrir es que la Rama Ejecutiva continúe ejerciendo y actuando sin controles previstos en el sistema de pesos y contrapesos,
haciendo que el Congreso tan solo asuma un rol de observador inerte.

Sin asomo de duda sabemos que ustedes no serán inferiores a la compleja coyuntura. Son
ustedes dos congresistas que conocen como ninguno el Estado colombiano y tenemos la firme convicción que defenderán la independencia del Congreso de la República, permitiendo que el país reconozca que no somos un apéndice del poder presidencial, sino que actuamos guiados por el bien común y bajo el firme amparo de la independencia y autonomía como Rama del Poder Público.